17 años en el infierno del bazuco

1
131

Juan Gabriel Restrepo Ramírez, durante 17 años, vivió bajo el poder de las drogas, 10 años debajo del Puente Principal de Apartadó. Robaba para sostener su esclavitud, pero milagrosamente desde hace cinco meses lucha contra esos demonios y ya se le nota el cambio.

Hoy tiene 27 años de edad, se crió en el barrio Vélez de Apartadó y desde que estaba en sexto de bachillerato se volaba del colegio: «La primera vez que consumí bazuco salí con unos compañeros del salón a jugar fútbol, unas personas nos dijeron que si queríamos, les dijimos que sí. Se me aceleró el corazón, me puso en un estado de temor y a la vez de adrenalina, pero no lo niego, me gustó demasiado».

«Como era el único que fumaba bazuco me quedé solo, me abandonaron» 

En décimo abandonó el colegio y durante cinco años estuvo con los amigos robando en otras ciudades: «Como era el único que fumaba bazuco quedé solo, me abandonaron, empecé a caminar el centro de Apartadó y vi a los indigentes sobre el puente, era la flecha para encontrar lo que necesitaba», dijo Restrepo.

“Me quedé viviendo con los indigentes, ahí estuve por 10 años”

Hacía esfuerzos para ayudarle a la mamá en el restaurante, pero siempre corría al puente a consumir un ‘pipazo’: «Salía asustado, seguía realizando los domicilios hasta que me quedé viviendo con los indigentes, ahí estuve por 10 años, fue una experiencia dura, todos los días habían riñas, robos, mi madre fue una sola vez, estaba cansada de ese daño que le había provocado así que decidió soltarme», evocó.

Seguía robando y reciclando, el puente lo protegió de la lluvia, no sentía frío por el calor de las drogas, duraba hasta ocho días sin comer y 10 días sedientos: «Hasta que el cuerpo se vencía, salía a pedir un buñuelo y me daba energías para seguir, trabajaba para consumir, espero que nadie caiga en esas ollas».

«Es hora de cambiar»

Un bazuco le valía mil pesos, en un solo pipazo consumía la papeleta. Diariamente se gastaba $120 mil pesos y llegó a pesar 32 kilos. En 2018 vomitó y defecó sangre, lo llevaron al Hospital de Apartadó, tenía neumonía, después de dos meses de tratamiento regresó y estuvo durante un mes con la mamá y la hermana, volvió al puente pero no consumía. Recorría las calles pensado en las palabras de un tío: ‘Es hora de cambiar’.

«Vi a un señor borracho caminando con una cadena grande de oro, lo abracé y se la quité, le dije que le iba a colaborar para que un taxi lo llevara a la casa, hasta me dio plata por ayudarlo», indicó que fue al puente, no encontró amigos, se quedó dormido y a las 5:00 de la mañana despertó, empeñó la cadena por $800 mil y compró cuatro papeletas de bazuco.

Fue a la olla, cuando iba a prender el vicio se le explotó la candela y salió por otra:

«Cuando subí al puente me encontré a don Jorge Iván Cardona, me dijo que si me iba a quedar toda la vida jodiendo, me puso a reflexionar, aunque me decían que ese señor estaba loco. Me invitó a un tinto, me habló de mi familia, eso me generó un sentimiento, me dijo que me iba ayudar, tiré las papeletas al río y me llevó para su fundación». 

Juan Gabriel lleva cuatro meses en la Fundación Fortaleza alejado de las drogas, se dio cuenta que lo bueno es enemigo de lo mejor: «Este sí soy yo, mi familia no se cambia por nadie, tenía a mi mamá enferma, ahora está mejor, recuperé a mi esposa, ya disfruto estar con mis tres hijos. Invito a quienes están en las drogas a que se miren al espejo. La adicción te va a llevar a un cementerio, hospital o una cárcel, no hay nada más lindo que estar sobrio», puntualiza con un suspiro de alivio Juan Gabriel Restrepo.

 

1 Comentario

  1. Juan Gabriel Restrepo Ramírez

    Me alegro de todo corazón, que hayas tomado la decisión de alejarte del mal camino en el que andabas, Díos tiene el poder y nos ama infinitamente y estoy segura de que Díos seguirá guiando tus pasos, Díos te siga bendiciendo grandemente

Responder a Carmen Cancelar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here