Luto y dolor por escoltas asesinados

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En la tarde del 14 de noviembre, amigos y familiares esperaban en Chigorodó la entrega de los cadáveres de Robinson Romaña y León Jairo Rendón Ortiz, escoltas de la UNP, secuestrados el domingo 10 de noviembre en Domingodó, El Carmen del Darién, asesinados y lanzados al Río Atrato.

El trágico episodio inició el domingo sobre las 4:00 de la tarde, cuando los dos escoltas fueron retenidos junto a sus protegidos Germán Marmolejo y Robinson Robledo, miembros del Consejo Comunitario de la Cuenca de Curbaradó, quienes a las 6:00 de la tarde fueron dejados en libertad.

CONTEXTO | EN DOMINGODÓ FUERON SECUESTRADOS DOS ESCOLTAS

Desde ese momento se supo la trágica suerte de los funcionarios, pero solo se confirmó hasta encontrar los cadáveres.

LEÓN JAIRO RENDÓN ORTIZ

Tenía 49 años de edad, era el menor de cinco hermanos, oriundo de Venecia (Antioquia). Llevaba seis años en la UNP, antes trabajó en transporte de valores en Medellín, siempre estuvo ligado a la seguridad y vigilancia. Llevaba más de dos años en Urabá y actualmente residía en Turbo, donde mantenía una relación con Gloria Luz Gómez. Tenía una hija producto de otra relación.

En marzo visitó a la familia para conocer a un nuevo sobrino.

“Era muy inteligente, le gustaba las manualidades, innovar, crear, dibujar, compartir, tener a la familia feliz, dar obsequios y cosas que generaran recordación. Siempre nos decía que donde trabajaba era una zona difícil por el conflicto armado y que les tocaba transportarse por el río«, contó el sobrino Carlos Mario Rendón, quien aseguró que momentos previos al secuestro lo notó preocupado.

“Hablamos por video llamada de cómo le estaba yendo, lo noté intranquilo, pero nunca me dijo nada, era como un presentimiento, pero no vi el momento apropiado para decirle».

VIDEO | LLEGARON A CHIGORODÓ LOS CADÁVERES DE LOS ESCOLTAS ASESINADOS

«Qué capturen a los responsables del asesinato. Agradecemos a los escoltas de la UNP que estuvieron acompañando y los que arriesgaron sus vidas por transportarlos (…) es un acto de valentía que la familia Rendón agradece».


Los compañeros escoltas de la UNP unieron esfuerzos para trasladar los cuerpos desde Riosucio (Chocó) hasta Chigorodó. Llegaron por agua hasta Turbo, y en caravana vía terrestre hasta Chigorodó, donde denunciaron que no tuvieron acompañamiento de la Unidad, ni fuerza pública: «Cuando llegamos al Waffe encontramos al compañero que venía con la panga, solo, no había presencia de la fuerza pública, ni funeraria (…). Quiero enfatizar que no somos ley, solo trabajamos en una empresa de vigilancia. Rechazamos esto que sucede y el trato de la UNP con nuestros compañeros, tuvimos que envolverlos en cintas y traerlos nosotros mismos, esto es indignante», dijo Juan Carlos Mazo Castañeda.

El primero en ser hallado fue Rendón la tarde del martes 12 de noviembre, mientras que Romaña fue rescatado del Río la mañana del miércoles.

Argemiro Padilla, Vicepresidente Nacional de SIPROSEG, dijo: «Rechazamos rotundamente que hemos venido siendo perseguidos por los grupos al margen de la ley, no tenemos que ver con el conflicto armado, simplemente somos unos escoltas».


DOLOR, RABIA, TRISTEZA.

Blanca Kauzil: Cómo pueden apagar la luz y las ilusiones de un ser maravilloso, comprometido y responsable. Gran ser humano (…) Un hombre íntegro con valores. Rechazo total a este acto tan doloroso, es imperdonable, no es justo, basta ya de la maldita violencia de esas manos criminales que no sienten el mínimo respeto por la vida.

Eduardo Zambrano: Me tocó esperar un poco para no escribir con la furia y putería que me ha producido el asesinato de Robinson. Esta mañana aún guardaba la ilusión de un milagro que no llegó, hombres malditos han segado su vida y nos han quitado su generosa sonrisa que repartía por todas partes. Robinson, hermano, qué rabia que estos grandísimos desgraciados te hayan quitado la vida sin siquiera conocer y tener la oportunidad de valorar el gran ser humano que muchos conocimos.

Nilson Heredia: Se fue para siempre uno igualito a nosotros, su negrura, su alegría, su elegancia, su vocación de servicio, su honradez, sus sueños, su vitalidad, su espontaneidad, etc… Hasta siempre campeón Robinson Romaña Cuesta.


ROBINSON ROMAÑA, SONRIENDO SE HIZO AMAR

Amable, atento, responsable, deportista y buen trabajador. Así describieron a Robinson Romaña Cuesta de 42 años de edad, escolta de la Unidad Nacional de Protección -UNP-, secuestrado y asesinado en Domingodó, El Carmen del Darién y encontrado en aguas del Río Atrato en Riosucio (Chocó).

Nació en Apartadó, pero se crío al lado de ocho hermanos en el corregimiento Zungo Embarcadero, Carepa. Los familiares se trasladaron a vivir al barrio San Fernando de Apartadó, terminó los estudios en el colegio San Francisco de Asís y prestó servicio militar.

VIDEO | ESCOLTA DE LA UNP HACE FUERTE DENUNCIA

Desde niño le gustó el deporte, con amigos improvisaba gimnasios para levantar pesas.

Fue llamado por academias de modelaje de Apartadó, el fisiculturismo era su pasión, siempre madrugaba a entrenar.

Fue asesor de planes exequiales en Funeraria San Nicolás de Apartadó, estuvo como voluntario del Cuerpo de Bomberos y finalmente se capacitó en seguridad e ingreso a la Unidad Nacional de Protección.

Durante nueve años cuidó a Adela Torrea, de Sintrainagro, hasta que le quitaron el esquema de seguridad: «Un hombre maravilloso, donde llegaba dejaba huellas. Recuerdo que siempre me recogía 15 minutos antes de la hora acordada, era atento, lo acogí como un familiar más. Nunca lo vamos a olvidar», dijo la líder de los trabajadores bananeros.

Lo trasladaron a proteger a Germán Marmolejo, representante legal del Consejo Comunitario de la Cuenca de Curbaradó. Seguidamente, la UNP le notificó que fue asignado para trabajar con un dirigente de Chigorodó, en donde estuvo por dos meses, pero Germán Marmolejo insistió que lo requería, y estuvo con él hasta el día de su muerte.

CONFORMÓ HOGAR CON LEDIS SALAS

«No olvido cuando tenía 17 años, el pasó y ambos nos quedamos mirando, fue un momento especial, luego buscó una amiga en común, le pidió que nos presentara, nos hicimos amigos y llevábamos 20 años de estar juntos», dijo su esposa Ledis Salas, con quien tuvo dos hijas y adquirió un apartamento en La Ciudadela Comfama de Apartadó.

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«Era cariñoso, buen padre, hijo y hermano. Cuando descansaba le gustaba estar en familia, nos invitaba a paseos, cuando se arreglaba bailaba, escuchaba música y le gustaba meterse para dañar las fotos, o abrazarme, ese era él», recordó Salas.

Una de las metas de Romaña era conseguir otro apartamento, estudiar y cambiar de empleo: «Me dijo en varias ocasiones que temía por su vida, que le daba temor dejarnos solos. El sábado estaba en Apartadó y viajó a Curbaradó, me habló que el líder tendría reuniones, el domingo a las 9:00 de la mañana me dijo que se quedaría sin señal. A las 4:00 de la tarde lo llamé, pero no había conexión, horas después todos me decían que en La Chiva de Urabá había salido una noticia, ahí entró mi preocupación», expresó Ledis.

VESTÍA BIEN

Robinson escogía sus mejores prendas, buscaba una correa que combinara con los zapatos y se encajaba. En la calle pensaban que era educador o pastor, su elegancia y amabilidad lo identificó. Le gustaba coleccionar perfumes.

 

 

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