Se ahorcó el vendedor de pollo frito más reconocido de Turbo

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Consternados quedaron los habitantes del barrio Buenos Aires de Turbo, al enterarse del suicidio de Giovanny de Jesús Acevedo de 54 años de edad, quien por más de 30 años estuvo vendiendo pollo frito en el Centro de esa localidad.

Había llegado en 1980 con su familia a Turbo, la mamá montó un restaurante en cercanía a la Residencia Vikingos, años después emprendió su propio negocio.

Un vecino, quien decidió proteger su identidad, le comentó a La Chiva de Urabá que horas antes de tomar la decisión, estuvo compartiendo con uno de sus hermanos, bebieron un rato y en horas de la madrugada se acostaron. Sin embargo, al parecer a las 5:30 a.m del martes 2 de julio, Acevedo se levantó, nostálgicamente escribió cartas y no le avisó a nadie de lo que pensaba hacer.

Buscó una sábana y un nailon, se dirigió al patio de la casa, ubicada en la Calle 102 con Carrera 13, se montó en una silla, amarró los elementos en un extremo de un techo, se los amarró al cuello y se dejó caer. El hermano lo halló sin vida 30 minutos más tarde.

La Policía Urabá informó que el ciudadano habría tomado esa decisión porque estaba agobiado por las deudas.

De igual manera, un amigo del vendedor le aseguró a La Chiva de Urabá que en una de las cartas mencionó el tema de gota a gota. Sin embargo, ningún familiar ha entregado información oficial acerca del contenido de los escritos.

«Vamos para donde el pollero de la esquina»

Esas eran las palabras de quienes salían en las noches a comer, se dirigían a la Calle 101 con Carretera 13, anden de la Botica Junín, o al frente de Caney, en donde vendía pollo en combo por $2 mil, acompañado por gaseosa.

«Las personas que salían de las cantinas o discotecas siempre se dirigían para donde él. Era un experto cocinando, su especialidad era el pollo pero vendía otros productos, su partida dejó un vacío muy grande», expresó Walter Mena, amigo.

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