Opinión | Cangrejito tristón

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OPINIÓN | RAFAEL ROMAÑA «ROCO» 


Al lado de mi casa se mudó una joven bastante agraciada, pero como es normal en este tiempo de globalización y sociedad de consumo y frenético monetarismo, ven un viejo a pie y arrugan la cara…Solo hay sonrisas cuando ven un cuatro puerta con vidrios polarizados sin importar la pinta de quien conduce…

Al conocer esa situación de la oferta y la demanda fui indiferente, pero ella tiene una niña como de tres años, que tras la reja juega solitaria con muchas muñecas y juguetes, pero su alma de niña necesita compartir con alguien… Siempre pasaba cerca de su cárcel de fantasía y con mucho cariño me saludaba, «hola», le sonreía y le contestaba ‘hola’…

Pero, un día la mamá la escuchó saludarme y oí cuando le dijo: «bueno atrevida, por qué saludas a ese señor». Hasta cierto punto comprendí que hay que prevenir a los hijos interactuar con desconocidos, pero vivo al lado, luego no lo soy… Me duele, respetando sus prevenciones, que haya frustrado una sonrisa inocente y el deseo infantil de compartir con alguien que le inspira confianza, que le haya negado la opción de ser amable y social…

Hoy paso por su reja, me mira, pero no se atreve a saludarme. Posiblemente le dijeron que era el coco…y, tal vez, por primera oportunidad, le hicieron conocer el miedo por una persona. Soy respetuoso de los niños y creo que no hay que llenarlos de condenas negativas, pues ellos por naturaleza psicológica, diría yo, no se acercan a quienes no le generan confianza…

Me duele que la hayan inducido a la desconfianza y a hacerse preguntas que no entiende. Me duele que hayan conducido a un pequeño ser a portarse huraña, aislada del mundo para protegerse. A ellos hay que dejarlos que enfrenten el mundo para que conozcan los valores de otras personas o las malas intenciones de quienes los rodean y tomen por sus propios medios las medidas de protección….

Me dolió, pues siempre he sido amable con los niños y respetuoso de sus manifestaciones. Mi formación sociológica, paternal y pedagógica me obliga hacerlo…tanto, que siendo educador apliqué esa norma y hoy mis grandes amigos, en muchos casos, son quienes fueron mis alumnos y nunca hemos cruzado la línea del irrespeto…

De pronto me molesté, pero hoy comprendo que la madre tiene un poco de razón, viendo las estadísticas horrorosas del país cualquiera se asusta….

No es justo y es escandaloso que este año en nuestra patria se hayan vulnerado, por morbosos o pedófilos, más de 1.500 niños y niñas menores de 10 años, 250 han fallecido; son monstruosas las cifras y nos dan un diagnóstico aberrante de que vivimos en una sociedad enferma, y con el caso de la niña Sambony ninguna clase social se salva…

Ser amigos sanos de los niños es hacer patria y practicar las buenas costumbres de vecindad, es necesario para una buena salud mental…

Con cariño y como siempre respetuoso…se las dejo ahí…ROCO.

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