Opinión | El perdón alivia las angustias del alma

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OPINIÓN | TOMASA MEDRANO RAMOS

Docente y líder afrodescendiente de Turbo


Escuchamos desde niños que debemos perdonar las faltas que se cometen contra nosotros. Que no debemos guardar odios en el corazón porque este termina consumiéndonos en el mar de las tristezas, es más, puede ser enfermizo, o despertar el surgimiento de afecciones que están ahí como dormidas en el organismo.

Si hacemos memoria, siempre encontraremos situaciones y personas que en el transcurso de la vida nos han ofendido, negado un favor, quitado algo, agredido físicamente o de palabras, entre otras.

Debemos buscar siempre las mejores formas de solucionar los pormenores que se nos presenten, en ocasiones toca reconocer también nuestros errores o faltas, disculparnos e incluso pedir perdón por algo que sabemos no estuvo bien y que afectó a muchas personas de manera irresponsable. Eso genera mucha tranquilidad.

Es de humanos equivocarnos, pero también es un acto de valentía reconocer cuando lo hacemos.

Un padre de familia que no le da a sus hijos en su momento lo necesario, los trata mal, es indiferente con ellos, en algún momento sentirá el rechazo de estos, que por lo general se manifiesta con un alto nivel de agresividad y prevención que convierte la relación en un caos inmanejable. Es necesario dialogar con los niños y explicarles la situación por la que están atravesando para que ellos entiendan que algunas cosas no se pueden conseguir de la noche a la mañana, pero que más adelante la situación puede cambiar, explicar el por qué de un regaño o de una pela hace que se entienda un poco más….en fin, muchos casos que son sencillos…

Alguien pasa y no nos saluda y pensamos miles de cosas menos que iba entretenido en sus pensamientos y no se percató, nos comentan que alguien hablo mal de nosotros y no le volvemos a dirigir la palabra sin indagar la veracidad del comentario.

El sentimiento del odio anda suelto y la verdad es que se mete en todas partes de manera silenciosa, creando cizaña y malestar en el ambiente laboral, familiar, social e incluso espiritual. Las personan andan predispuestas, prevenidas, a la expectativa de que todo mundo les va a hacer daño….los niños odiando a sus hermanitos, padres y/o maestros por algo que les hicieron…

Tenemos que sanar los sentimientos, pensar en positivo, tener buenas intenciones para sí mismo y los demás, porque lo que deseamos a otros es lo que termina llegándonos y rebotando.

Necesitamos la paz interior y esa la da el verdadero perdón…Atrévete a escribir una historia diferente.

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Leer a Tomasa Medrano
Nacida en Vigía Del Fuerte, Antioquia, el 18 de septiembre de 1966. En el hogar del agricultor Bonifacio Medrano Pertuz y la maestra Carmen María Ramos. Es Docente de la Catedra de Estudios Afrocolombianos en la I. E. Turbo, Directora de la Red Kambiri, Dirigente activa de Coomeva y desde hace más de 5 años es columnista del periódico La Chiva De Urabá. Tomasa tiene 34 años de experiencia en la docencia y 18 años en el sector rural, donde asumió el liderazgo en procesos organizativos. Hace más de 30 años defiende los derechos humanos de las comunidades negras y de género. Disfruta ser docente y considera esta una profesión para contribuir en la transformación de sociedades más justas y equitativas. Es licenciada en Geografía e Historia de la U De A, con especializaciones en Gestión de Procesos Curriculares y Docencia Universitaria. Ha sido galardonada como Antioqueña de Oro en 2001, Antena de Oro al mérito Educativo por la emisora Antena Stereo, entre otros. Ha participado en eventos nacionales e internacionales. Invitada especial y conferencista (Ecuador, Venezuela, Panamá, Honduras, Holanda, Brasil y China).

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