Opinión | Nuestros ríos

0
208

 

OPINIÓN | JAIRO BANQUETT

Comunicador social periodista 

El desarrollo de la agroindustria bananera, platanera y ganadera en la historia de Urabá y el Darién chocoano ha sido salvaje y sin consideración, tierra arrasada sin pensar en fauna ni flora, o porque el potrero o la imagen del llamado oro verde se ve bien.

Las tierras se secaron, en el caso del Eje Bananero, hasta el punto de que hoy el suelo es el sustrato para mantener enraizado y en pie las matas con el consabido incremento el costo de producción por los altos precios de los insumos; ahora ahí está uno de los mayores costos para producir una caja de plátano o banano. La tierra sin abono químico extremo no funciona.

Digamos que, eso fue una primera parte de la economía de la Región, pero que hoy los empresarios grandes y pequeños nos hemos dado cuenta que necesitamos tener agua en las fincas, hay que recuperar los suelos, y para eso hay que recuperar las cuencas de las quebradas, madres viejas y los ríos. Hay que sembrar agua en las fincas, solo así tiene futuro la rentabilidad del campo tradicional de Urabá.

Los ríos Turbo, Apartadó y Carepa están en estado terminal, y en peligro los ríos de Chigorodó y Mutatá, amenazados por la minería descontrolada para canteras y oro.

En buena hora ganó la propuesta política que propuso tener como prioridad al río en Apartadó. Desde la campaña, y antes de la posesión, Felipe Cañizález ya estaba visitando a Barranquilla, Montería y Medellín, conociendo lo que en esas ciudades lograron al transformar lugares feos, peligrosos, y en algunos casos en poder de la drogadicción y la indigencia, en grandes centros de encuentros y disfrute para la familia, de paso generaron ingresos turísticos.

A partir de la propuesta del llamado entorno protector que se pretende hacer alrededor del Río Apartadó, y dependiendo del avance que se logre en estos cuatro años, o independientemente de eso, el resto de alcaldes deben empezar a mirar con responsabilidad sus cuencas hidrográficas independiente, de si tienen o no acompañamiento de la autoridad ambiental.

El alcalde Cañizález tiene la película clara y así quedará estipulado en el Plan de Desarrollo por los próximos cuatro años. Con el case de la empresa privada nombrará un gerente que solo piense en la elaboración de proyectos, ejecución de obras y recuperación del Río.

La autoridad ambiental, la Gobernación de Antioquia, y hasta Empresas Públicas de Medellín -EPM-, todos tenemos la responsabilidad de contribuir en algo en la recuperación del Río que destruimos en los últimos 50 años.

La propuesta de Cañizález ha sido bien recibida, ya existe un Comité Pro-Río en el Bajo San Fernando, en donde las inundaciones se les ha llevado el patrimonio conseguido durante toda la vida, pues la recuperación del Río Apartadó será la recuperación del valor económico de los propietarios de las zonas que hoy son consideradas de alto y mediano riesgo.

Medellín se propuso un día recuperar su río, y lo hizo interviniendo sus quebradas y afluentes, cuidando el nacimiento; todavía la clase política del Área Metropolitana sueña con volver a navegar en él.

En Urabá debemos tener como propósito de vida y por la vida recuperar el agua, recuperar nuestros ríos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here